lunes, 23 de enero de 2012

FIN DE SEMANA EN TALLIN 2011



Tallin es una ciudad encantadora que sabe mezclar muy bien su pasado medieval con la modernidad. Durante el siglo XIV fue una importante ciudad hanseatica, una de las más importantes del norte de Europa.
Su importancia declinó al mismo tiempo que lo hacia la Liga Hanseatica durante el siglo XVI. Pasó a manos soviéticas desde 1940 hasta 1991 y, su centro histórico, se degradó de tal manera que sus habitantes preferían vivir fuera del centro.
A partir de los años 90, el casco antiguo se restauró y hoy luce con todo su esplendor.
Bien comunicada con el resto de Europa a través de lineas de bajo coste, es una opción estupenda para visitarla en un fin de semana.

VIERNES 10-JUNIO-2011

Desde Girona, Ryanair vuela a Tallin. El vuelo sale temprano, a las 6.55, con lo cual el madrugon es importante, a las 4 en punto de la mañana,pies en el suelo. Por suerte, a esta hora tan temprana, es un lujo circular por la autopista, practicamente vamos solitos. Como de costumbre, desayunamos tranquilamente y nos ponemos en la cola, enmedio de los muchísimos estonios, se les ve muy morenos, seguramente han terminado sus vacaciones playeras.
En poco más de 3 horas y media llegamos a Tallin, capital de Estonia. Son las 10.30 (una hora menos que en España).El aeropuerto se encuentra a tan solo 4 kilómetros de la ciudad y un autobus (el número 2)te lleva por 1.60 euros a la parada que se encuentra frente al moderno centro comercial, Viru Centre.
Nos cuesta encontrar nuestro hotel porque no está bien situado en el mapa que tenemos. Despues de unas cuantas vueltas podemos, por fin, llegar al hotel L'Hermitage .
Es un hotel sencillo pero limpio y bonito y, aunque no se encuentra en el casco antiguo, tampoco está demasiado lejos: hay que cruzar un pequeño parque y subir una pequeña cuesta que te lleva directamente al castillo de Toompea. No queda nada del edificio primitivo construido en 1227, solo tres de las cuatro torres del castillo posterior permanecen en pie. El edificio actual, del siglo XVIII, presenta una fachada barroca de color rosa y fue reconstruido bajo el gobierno de Catalina la Grande. En su interior se aloja el Parlamento de Estonia.
Frente a los edificios del Parlamento se encuentra la catedral Alejandro Nevski.
Fue construida durante la dominación rusa y, siendo símbolo de esta dominación, se quiso demoler en el año 1924. Por suerte no se llevó a cabo esta decisión. Al recuperar Estonia la independencia de la Unión Sovietica, la catedral fue restaurada en 1991 y actualmente multitud de ortodoxos de la ciudad acuden a sus oficios religiosos.
Subimos por la calle Toom-Kooli hasta la iglesia de la Cúpula fundada en 1233. Esta iglesia de credo luterano alberga en su interior las tumbas de ciudadanos de alta alcurnia, ricos y nobles.
Desde aquí llegamos hasta un mirador desde donde se divisa la ciudad
Bajamos hacia el centro de la ciudad vieja a traves de la calle Lühike Jalg y, como se nos ha hecho la hora de comer, entramos en la cerveceria más popular de Tallin, la "Beer House". El local es muy grande y bien ambientado. Hay muchos tipos de cervezas y además elaboran la suya propia. Por suerte, a esta hora, no hay demasiada gente y podemos comer tranquilamente.
Con el estomago lleno, continuamos nuestra visita por la ciudad llegando a un pozo donde eran sacrificados, durante el medievo, muchos animales, en especial gatos para pedir éxitos y prosperidad para el año próximo.
Paseando por las adoquinados calle y curioseando entre las numerosas tiendas...
...llegamos a la espléndida muralla que atravesamos por un pequeño callejon para poder ver las cuatro mágnificas torres alineadas.
Seguimos las murallas hasta la gran puerta de la costa que está unida a un enorme bastión del s.XVI, que protegia la entrada a la ciudad. La base de sus muros tiene más de 4 m de grosor y, por este motivo, la torre de Margaret pasó a ser conocida como Margarita la Gorda. Su interior aloja al Museo Marítimo
Cerca de esta enorme torre se encuentra un monumento llamado la "Línea Rota" que recuerda a los 852 pasajeros que perdieron la vida en el hundimiento del ferry Estonia la noche del 28 de septiembre de 1994 durante la travesia de Estocolmo a Tallin.
Volvemos sobre nuestros pasos atravesando otra vez la puerta de la costa para entrar en la ciudad vieja, dejando a un lado la iglesia de San Olaf de una altura impresionante. Sus 124 metros, incluida su aguja, representa un icono de la ciudad.
Caminamos por la calle Pikk o calle Larga, la columna vertebral de la ciudad. La calle está flanqueada por casas medievales, muchas de ellas del siglo XV pertenecientes a comerciantes y alta burguesia. Las bonitas casas, de tres y cuatro pisos, son un claro ejemplo del esplendor de la Liga Hanseatica y a la cual, Tallin pertenecia.
Son de destacar tambien los edificios de algunos antiguos gremios. Los comerciantes más importantes pertenecian al Gran Gremio y su edificio del 1410 alberga hoy el Museo Estatal de Historia.
Otros edificios importantes son el del gremio de San Canuto y el de la Hermandad de los Cabezas Negras, los cuales tenían este nombre debido a su santo patron, san Mauricio, un guerrero africano.
Pasamos por delante de la inmaculada iglesia del Espiritu Santo, del siglo XIII. En el exterior tiene un bonito reloj, el más antiguo de Tallin, y el campanario más antiguo de Estonia.

Hacemos unas fotos en el Pasaje del Pan Blanco, nombre debido a que años atras habia una panaderia que desprendia un gran olor a pan recien horneado
Y llegamos a la plaza del Ayuntamiento, corazón de la ciudad, y lugar muy animado rodeado de cafes y restaurantes. El Ayuntamiento domina la plaza. Es el único de estilo gótico que se conserva en el norte de Europa.
Hacemos un alto en la plaza y nos tomamos una cervecita mientras observamos los tenderetes al estilo medieval.
Una vez descansados retomamos la visita hacia la iglesia de San Pedro y San Pablo de 1844. Es la única iglesia católica de Tallin y sus feligreses son básicamente polacos y lituanos.
La calle Viru está llena de tiendas, restaurantes y gente. Llegamos hasta la puerta de Viru, la entrada a la ciudad por la parte este y, al volver, aprovechamos para cenar en una terracita de un restaurante italiano; el tiempo es buenísimo y fuera, en la calle, se está de maravilla.
El día ha cundido muchísimo, poco a poco tomamos el camino hacia el hotel, pasando nuevamente por la plaza del ayuntamiento.
Atravesamos las murallas y salimos de la ciudad vieja para atravesar un poco el Hirverpark y llegar al hotel Hermitage.

SABADO 11-6-2011

Hoy pensamos hacer una excursión fuera de la ciudad y la intención es alquilar un coche para movernos con total libertad. Pensamos que la mejor opción es ir al aeropuerto ya que allí hay muchas compañias de alquiler. Así que, nos ponemos en marcha. Cogemos el autobus frente al moderno centro comercial de Viru.
Pero, el gozo en un pozo, ya que no hay coches para alquilar y, el que hemos encontrado, nos parece carísimo para solo un día. Vaya, que pena!!.
Volvemos hacia el centro comercial de Viru y, en un lugar de información turística, preguntamos donde podemos alquilar algun coche. Nos dan dos direcciones que se encuentran cerca de aquí pero, al ser sábado, todo está cerrado.
La única opción que nos queda es el autobús. Entre caminata y caminata hemos perdido media mañana.
Sin entretenernos más nos vamos hacia la estación de autobuses que se encuentra en el lado opuesto a donde nos encontramos.
Atravesamos toda la ciudad hasta llegar a la estación, un parquing un poco destartalado, sin nada de información. Miramos todos los postes para encontrar el autobus que parte hacia Rocca al Mare, un museo al aire libre donde se encuentran muchas casas de madera, granjas, iglesias y molinos muy antiguos de todo el pais y que se han recuperado y trasladado aquí para su conservación. Esperamos el autobus nº 21. Estamos un poco estrañados ya que no hay nadie. Al cabo de un rato llega el autobus. El billete es muy barato, creo recordar que eran 1.60 por billete. El museo se encuentra a unos 15 minutos de bus partiendo de la estación de Tallin.
Al llegar vemos a mucha, mucha gente, parece que hay fiesta gorda. El billete nos cuesta 6 euros. El museo está situado en un bonito bosque. Sólo al entrar vemos a mucha gente cantando. Parece que hay un encuentro de grupos corales o algo parecido. La musica le añade atractico al lugar, ya de por sí, muy agradable.
Vamos entrando y saliendo de granjas, escuelas, casas y, al mismo tiempo, escuchando y observando a los lugareños que visten sus mejores galas.
Estamos tan ambientados en el lugar que les pregunto a unas simpaticas señoras si les puedo hacer una foto. No nos acabamos de entender demasiado pero, sin darme apenas cuenta se ponen a mi lado. Venga, dispara!!
Nuestra intención era comer dentro del recinto, pero sólo hay un pequeño restaurante con un menú muy limitado y que además no es de nuestro agrado. Parece ser que hoy haremos una comida ligerita.
Acabamos de ver el museo y nos vamos a esperar el autobus que nos traerá de vuelta a Tallin. En la estación compramos unas bolsas de xips y otras cosas para matar un poco el hambre y que vamos comiendo mientras seguimos la muralla de la ciudad llegando otra vez al bastión de Margarita la Gorda.
Continuamos hacia el puerto jugando un poco con la cámara
El puerto proporciona mediante ferries varios enlaces hacia Helsinki o Estocolmo. Muchos finlandeses, sabiendo que el tabaco y bebidas alcoholicas son más baratos en Estonia, aprovechan estos enlaces de tan sólo unas 3 horas y media para hacer una pequeña excursión y realizar unas cuantas compras.
Regresamos hacia la ciudad y quedamos perplejos ante una insólita atracción, al menos nosotros no lo habíamos visto nunca. Una mesa perfectamente preparada, unos camareros, casi casi de etiqueta, y unos comensales atados a las sillas, se preparan
para un festín en altura. Si, si...poco a poco vemos que la mesa se eleva a una gran altura, gracias a una grua y, en lo alto, todos se disponen a cenar. No se como les habra sentado el ágape, pero vamos, nosotros montamos allí arriba y sacamos hasta la primera papilla.

Llegamos, como siempre, al corazón de la ciudad: la plaza del ayuntamiento y empezamos a buscar algun restaurante para cenar. Es temprano pero como hemos comido tan poquito al mediodia ahora tenemos mucha hambre.
Miramos el turístico Olde Hansa pero aparte que esta lleno, la carta no nos acaba de gustar.
Al final optamos por el Kuldse Notsa Korts situado en la calle Dunkri y a pocos pasos de la plaza del ayuntamiento. La elección ha sido muy buena: el local es agradable, los camareros y camareras visten de manera tradicional y la comida es muy buena y abundante ya que con un plato hemos comido los dos y hasta ha quedado para una tercera persona. Además, está muy bien de precio. El restaurante prepara platos estonios y su especialidad es el cerdo, regado con abundante cerveza.
Yo creo que hemos comido para hoy e incluso para mañana. Nos hemos puesto las botas. Salimos del restaurante satisfechos y, para bajar los quilos de más que hemos puesto en un momento, paseamos por el viejo Tallin regresando con calma al hotel.

DOMINGO 12-6-2011

Esta mañana hemos desayunado fruta. Yo, por lo menos, aún estoy llena de la cena de ayer. Mientras desayunamos decidimos el plan del día. Hoy iremos a Paldiski, situada a 45 quilómetros al oeste de Tallin.
Nos vamos hacia la estación de trenes atravesando la ciudad vieja. Llegamos a la calle Pikk...
...hasta llegar a unos edificios llamados "las tres hermanas"
Atravesamos las murallas
y nos encontramos otra vez con nuestra querida amiga, Margarita "la gorda"
La estación de trenes de Tallin está bastante descuidada
Nos informamos del tren con dirección Paldiski y esperamos en el anden
El interior del tren está bien pero hace un calorazo del copón. Apenas hay gente y no tenemos que preocuparnos por quedarnos sin asiento
El tren es lentísimo pero no hay prisa, ya llegaremos.
Paldiski tenia la mayor base de submarinos nucleares de toda la Unión Sovietica. Esta zona fue la primera de Estonia en ser ocupada por las tropas sovieticas, en 1939 y la última en ser abandonada, en 1994.
Es un lugar triste y deprimente, una ciudad gris de bloques de apartamentos de hormigon muy deteriorados, con un porcentaje elevado de población, por lo que comprobamos, de habla rusa. Quedan muchos restos de los antiguos edificios, ahora en ruinas.
Queriamos llegar hasta el faro pero, al no tener coche, es un poco complicado ya que está bastante lejos. De todas maneras, ya hemos visto suficiente. La ciudad casi me da un poco de miedo, las calles están semidesiertas y el paisaje es desolador. Además, los mosquitos me están acribillando a plena luz del día. Sus aguijones atraviesan hasta los tejanos. No se dónde esconderme. Espero que no sean radioctivos porque si es así, en cuando oscurezca pareceré una bombilla a pleno rendimiento.
Volvemos casi corriendo hasta la estación. En cuanto abren las puertas no dudo un momento en subir, aún sabiendo que me voy a asar de calor. Mientras yo no paro de rascarme, Cesc va haciendo algunas fotos. Luego sube al tren y esperamos ansiosos que arranque.
Igual que a la ida, no hay problemas de aglomeración
Nos alegramos de llegar a la ciudad, Tallin
Tenemos poca hambre y mucha calor y cansancio. Hoy optamos por un McDonald's y derechitos al hotel.

DOMINGO 13-6-2011

Hoy ha amanecido bastante nublado, no es de extrañar, todos los días hemos tenido un sol de justicia y una temperatura altísima. No es demasiado normal por estos lares.
Bajamos a desayunar
Despues del desayuno nos dirigimos hacia el centro comercial Viru para coger el autobus que nos llevará al pequeño aeropuerto.
Hacemos un buen rato de cola para no tener problemas y poder ir juntos dentro del avión. En el último momento, cambian la puerta de embarque y se lia parda. Todos a correr y, como bien dice el refrán, los últimos serán los primeros. Es lo que tiene esta compañia: parece que juegue con los pasajeros. Cuando todo el mundo está en la cola, la pantalla encendida con el letrero de embarque y todo dispuesto para embarcar, zas!! cambian la puerta y, ale !, salvese quien pueda.
Cesc y yo quedamos separados por un montón de gente que corre con la maleta hacia otra puerta de embarque. Me lo tomo con calma. En la otra puerta ya no hay cola sinó un mogollon de gente arremolinada ante el personal de tierra . Intento dar algunos saltos para ver donde está Cesc y, en uno de estos saltos, veo una mano moviendose. Gracias a Dios! ya lo veo.
Estoy mucho rato antes de poder subir al avión, pero estoy tranquila ya que, seguramente, Cesc habrá podido entrar sin problemas.
Poco a poco la cosa se va despejando y por fin puedo bajar las escaleras del aeropuero para entrar en el avión. Está lloviendo a cantaros y acabo calada hasta los huesos.
El cielo se va despejando y con un sol radiante llegamos al aeropuerto de Girona acabando nuestro fin de semana por tierras estonias.

A modo de resumen:

-Tallin es una ciudad muy bonita y que aconsejo sin lugar a dudas.
-En un fin de semana se puede ver sin ningún problema.
-Se come estupendamente y no es nada caro.
-Los transportes públicos son baratos y eficientes.
-Es una ciudad viva y dinámica.
-El Museo Rocca al Mare es bonito y aconsejable si hay tiempo.
-La ciudad de Paldiski no me gustó y por lo tanto bajo mi punto de vista no la recomiendo, pero es una ciudad diferente y, a lo mejor, puede ser del interés de alguien.

3 comentarios:

  1. Hola!
    Soy Luz Montalbán y le he echado un vistazo a tu página. He visto que igual te interesaría aumentar las visitas, y por ello, si te parece bien, podemos colaborar.
    Si te interesa escríbeme y te doy más detalles de la propuesta ok?
    Un saludito!
    Luz Montalbán
    luzmontalban@gmail.com
    http://es.linkedin.com/in/luzmontalban
    @LuzMontalban

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  2. A nosotros nos faltó ver algo más de la zona... Estuvimos solo dos días y luego partimos hacia la isla de Saaremaa.

    Tallín fue una ciudad que me encantó... pero no se como se me pudo pasar la casa de la cerveza!!! con lo que me gusta a mi la cerveza y no tenía ni idea de ese lugar! Tengo pensado volver con mi novia... así que me la apunto ;P

    Un abrazo!

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    Respuestas
    1. Gracias Victor!!

      Hay ciudades que con una vez ya tienes suficiente, pero otras, como Tallin, tampoco me importaria volver.

      Ya lo sabes, si te gusta la cerveza, no lo dudes, te pondrás las botas.

      Abrazos!!

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